jueves, 27 de noviembre de 2008

EN DEFENSA DEL PLAN DE SALVACION DE DIOS





REVISE LA BIBLIA

En Defensa del... Plan de Salvación de Dios

INTRODUCCIÓN

De todos los seres vivientes que moraban en el planeta Tierra, una criatura solitaria fue hecha “a la imagen de Dios”. En el sexto día de Su actividad creadora, Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26,27). Desde luego, la humanidad no fue creada a la imagen física de Dios, ya que Dios, como un ser espiritual, no tiene imagen física (Juan 4:24; Lucas 24:39; Mateo 16:17). Mejor dicho, la humanidad fue formada a la imagen espiritual, racional, emocional, y volitiva de Dios (Efesios 4:24; Juan 5:39,40; 7:17; Josué 24:15; Isaías 7:15). Los seres humanos son superiores a todas las demás criaturas. A ningún otro ser viviente le fue dado las facultades, habilidades, capacidades, el potencial, o la dignidad que Dios infundió en cada hombre y mujer. Efectivamente, la humanidad es la cúspide, el pináculo y el ápice de la creación de Dios.
En su posición superior como cenit del don creativo de Dios, la humanidad fue dotada con ciertas responsabilidades. Los hombres y mujeres debían sojuzgar la Tierra entera (Génesis 1:28). Ellos debían glorificar a Dios en su existencia diaria (Isaías 43:7). Y, ellos debían considerar como su “deber completo” el servir al Creador fielmente durante toda su estancia breve sobre esta Tierra (Eclesiastés 12:13).
EL DILEMA DEL HOMBRE: DESOBEDIENCIA Y MUERTE

Desafortunadamente, el primer hombre y mujer usaron sus poderes de voluntad—y la agencia moral libre basada sobre esos poderes—para rebelarse en contra de su Hacedor. El hombre finito hizo algunas elecciones terriblemente malas, y así entró el estado espiritual bíblicamente designado como “el pecado”. El Antiguo Testamento no solamente presenta en modo intenso la entrada del pecado en el mundo a través de Adán y Eva (Génesis 3), sino también alude a la ubicuidad del pecado entre la raza humana cuando dice: “Porque no hay hombre que no peque” (1 Reyes 8:46). A través de sus treinta y nueve libros, la Biblia trata una y otra vez la presencia del pecado en medio de la humanidad y sus consecuencias destructivas. Isaías recordó a la gente de Dios: “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (59:1,2).
El Nuevo Testamento no es menos claro en esta evaluación. El apóstol Juan escribió: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4). Por ende, el pecado es definido como el acto de violar la ley de Dios. De hecho, Pablo observó que “donde no hay ley, tampoco hay transgresión” (Romanos 4:15). No habiendo ley, no habría pecado. Pero Dios había instituido la ley divina. Y el hombre escogió libremente transgredir esa ley. Pablo reafirmó el concepto del Antiguo Testamento de la universalidad del pecado (1 Reyes 8:46) cuando declaró que “todos han pecado, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Como resultado, el dilema del hombre llegó a ser más serio. El profeta Ezequiel se lamentó: “El alma que pecare, esa morirá” (18:20a). Una vez más, los escritores del Nuevo Testamento reafirmaron tal concepto. Pablo escribió: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Luego él añadió que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Años más tarde, Santiago escribiría: “Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (1:14,15).

Como un resultado del pecado de la humanidad, Dios colocó la maldición de la muerte sobre toda la raza humana. Aunque todo hombre y mujer debe morir físicamente como resultado del pecado de Adán y Eva, cada persona muere espiritualmente por su propio pecado. Cada persona es responsable por sí misma, espiritualmente hablando. La posición teológica que declara que nosotros heredamos la culpa del pecado de Adán y Eva es falsa. Nosotros no heredamos la culpa; nosotros heredamos las consecuencias. Y existe una gran diferencia entre las dos. Considere, como una ilustración de este punto, la familia en la cual un padre borracho llega tarde a la casa una noche, y en estupor alcohólico golpea a su esposa y a sus hijos. De seguro, su esposa y sus hijos sufren las consecuencias de su borrachera. ¡Pero sería absurdo sugerir que son culpables de esto! El mismo concepto se aplica en el campo espiritual. La gente muere físicamente a causa del pecado de Adán, pero mueren espiritualmente a causa de sus propias transgresiones de la ley de Dios. En Ezequiel 18:20, aludido anteriormente, el profeta continuó diciendo: “El hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él”.

EL REMEDIO DE DIOS PARA EL PECADO

A pesar de cuán desesperada, o cuán lamentable, haya llegado a ser la condición del hombre, Dios no tiene la obligación de proveer un medio de salvación para la criatura ingrata que tan altivamente se apartó de Él, de Su ley, Su amor, y Su misericordia. Las Escrituras hacen esto aparente cuando analizan el hecho que los ángeles pecaron (2 Pedro 2:4; Judas 6), y que Él “no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham” (Hebreos 2:16). Las criaturas rebeldes que una vez habitaron los portales celestiales no fueron provistas con un plan de salvación. ¡Pero el hombre lo fue!
Entonces, ¿por qué Dios llegaría a tal extremo por la humanidad, cuando Su misericordia no fue incluso extendida a los ángeles? En cualquier respuesta que sea dada, no cabe duda que los esfuerzos del Creador en favor del hombre pecador son los resultados directos de puro amor. Como un Dios de amor (1 Juan 4:8), Él llevó a cabo una preocupación genuina, no por Sus propios deseos, sino en cambió por los de Su creación. Y nosotros debemos admitir que el amor de Jehová fue inmerecido. Dios nos ofreció salvación—nuestro “camino a casa”—aunque éramos impíos, pecadores, y enemigos (note el uso de esos términos en Romanos 5:6-10). El apóstol Juan se regocijó en el hecho de que: “En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros” (1 Juan 4:10).
El amor de Dios es universal, y Él no discrimina en ninguna forma (Juan 3:16). El quiere que todos los hombres sean salvos (1 Timoteo 2:4)—si ellos escogen serlo (Juan 5:40)—porque Él no quiere que nadie perezca (2 Pedro 3:9). Y, el amor de la deidad es inmutable. Lea Romanos 8:35-38 y ¡llénese de emoción! Solamente el cruel rechazo del hombre de Dios puede dejarlo fuera de la apropiación del ofrecimiento del cielo de misericordia y gracia.

El Plan de Dios En Preparación

¿Sabía Dios que el hombre se rebelaría, y estaría en necesidad de salvación del estado peligroso de su propia condición pecaminosa? Si, Él sabía. La inspiración habla de un plan divino establecido incluso “antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4; 1 Pedro 1:20). Después de la caída inicial de Adán y Eva, la humanidad se revolcó más profundamente en la maldad. Jehová envió un diluvio global para purgar la Tierra cuando la humanidad no regresó a Dios después de aproximadamente un siglo de predicación por el justo Noé (Génesis 6-8). Del fiel Noé, varias generaciones después, descendió el renombrado Abraham, y, a través de él, la nación hebrea finalmente fue establecida. De esa nación, el Mesías esperado—Dios encarnado—vendría.

Algunos cuatro siglos después de Abraham, el Señor, a través de Moisés, dio a los hebreos la revelación escrita conocida como la Ley de Moisés. Básicamente, este sistema de Ley tuvo tres propósitos. Primero, su propósito fue definir el pecado y agudizar la consciencia de Israel acerca de esto. En el Nuevo Testamento Pablo utiliza la expresión: la Ley hizo al “pecado extremadamente pecaminoso” (Romanos 7:7,13). Segundo, la Ley fue diseñada para mostrar al hombre que él no podía, por sus propios esfuerzos, salvarse a sí mismo. La ley demandaba obediencia perfecta, y ya que ningún hombre podía guardarla perfectamente, todos permanecieron en condenación (Gálatas 3:10,11). Por ende, la Ley subrayó la necesidad de un Salvador—Alguien que pudiera hacer por nosotros lo que no podíamos hacer por nosotros mismos. Tercero, en armonía con la necesidad, el Antiguo Testamento señalaba el camino hacia la venida del Mesías. Él sería Emanuel—“Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

La humanidad estaba preparada para la venida del Mesías en varias maneras. Las teofanías fueron apariciones de Dios en varias formas (vea Génesis 16:7 et.seq.; 18:1 et.seq.; 22:11 et.seq., etc.). Un examen cuidadoso de los hechos guía a la conclusión que muchas de estas manifestaciones fueron del Cristo pre-encarnado. Adicionalmente, el Antiguo Testamento contiene tipos (anticipos pictóricos) del Mesías venidero. Por ejemplo: Cada sacrificio de sangre fue un símbolo del “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Finalmente, existen más de 300 profecías que contienen detalles minuciosos del Príncipe de Paz venidero. Estas profecías nombraron la ciudad en la cual Él debía nacer, el propósito de Su estancia terrenal, e incluso la manera exacta de Su muerte. Jehová no dejó ninguna piedra sin mover al preparar al mundo para la venida de Quien salvaría a la humanidad.

El Plan de Dios En Acción
Uno de los atributos de Dios, como expresado en la Escritura, es que Él es un ser absolutamente santo (Apocalipsis 4:8; Isaías 6:3). Como tal, Él no puede ignorar el pecado. El profeta Habacuc escribió: “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (1:13). Además, otro de los atributos de Dios es que Él es justo. La rectitud y la justicia son la primera fundación de Su trono (Salmos 89:14). La verdad que surge del hecho de que Dios es tanto santo como justo es que ¡el pecado debe ser castigado!
Si Dios fuera un Creador frío y vengativo (como algunos incrédulos incorrectamente aseveran), Él simplemente pudo haber desterrado a la humanidad de Su divina presencia para siempre y ése hubiera sido el final del asunto. Pero la verdad es que, ¡Él no es esa clase de Dios! Nuestro Creador es amoroso (1 Juan 4:8) y “rico en misericordia” (Efesios 2:4). Por consiguiente, el problema llegaría a ser ¿cómo un Dios amoroso y misericordioso pudiera perdonar a la humanidad rebelde? Pablo trató esto en Romanos 3. ¿Cómo pudiera Dios ser justo, y además un justificador del hombre pecador? La respuesta: Él encontraría a alguien para sustituirnos—alguien para recibir Su retribución, y llevar nuestro castigo. Ese “alguien” sería Jesucristo, el Hijo de Dios. Él llegaría a ser un sacrificio sustituto, y personalmente pagaría el precio para la salvación de la humanidad. En uno de los más conmovedores tributos alguna vez escrito del Hijo de Dios, Isaías resumió la situación como ésta:
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5,6).

El intento de Jehová fue extender la gracia y misericordia libremente—a través de la vida y muerte redentora de Su Hijo (Romanos 3:24 et.seq.). Como un miembro de la divinidad, Cristo llevó en Sí mismo la forma de hombre. Él vino a la Tierra como un ser humano (Juan 1:1-4,14; 1 Timoteo 3:16), y por ende compartió nuestra naturaleza completa y experiencias de vida. Además Él fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado (Hebreos 4:15). Pero ¿qué tiene que ver esto con nosotros? Ya que Cristo fue probado (Isaías 28:16), y todavía hallado perfecto (2 Corintios 5:21, 1 Pedro 2:22), solamente Él podía satisfacer el requerimiento del cielo por justicia. Solamente Él podía servir como la “propiciación” (sacrificio expiatorio) por nuestros pecados. Exactamente como el cordero imperfecto que fue usado en el Antiguo Testamento podía ser la propiciación (temporal) por los pecados de los israelitas, así el “Cordero de Dios” (Juan 1:29) podía ser la propiciación (permanente) por los pecados de la humanidad. En el regalo de Cristo, la misericordia del Cielo fue extendida; en la muerte del Cordero de Dios, la justicia divina fue satisfecha; y, en la resurrección de Cristo, ¡el plan de Dios fue documentado y sellado para siempre!

LA APROPIACIÓN DE LA HUMANIDAD DEL REGALO DE DIOS DE LA SALVACIÓN

Tan maravilloso como es el regalo de Dios de la Salvación, hay algo que no es. No es incondicional. La humanidad tiene una parte en este proceso. Aunque el regalo de la salvación es gratuito (en el sentido de que el precio impuesto ya ha sido pagado por Cristo), Dios no forzará la salvación sobre alguien. Mejor dicho, cada hombre debe—por el ejercicio de su volición personal y agencia moral libre—hacer algo para aceptar el perdón que el cielo ofrece. ¿Qué es ese “algo”?
En Sus diversos tratos con la humanidad, Jehová ha enfatizado repetidamente que si el hombre quiere ser justificado, debe vivir “por fe” (Habacuc 2:4; Romanos 1:17; Gálatas 3:11; Hebreos 10:38). La salvación ha estado disponible a través de los siglos, condicionada sobre el conocimiento de antemano de la muerte expiatoria de Cristo en la Cruz del Calvario (Gálatas 4:4,5; Hebreos 9:15-17; 10:1 et.seq.). Hasta la fecha “vivir por fe” nunca denotó “entendimiento elevado” de ciertos factores. “Vivir por fe” denotaba obediencia activa.

La fe consiste en tres cosas: (1) un conocimiento de hechos históricos; (2) una buena voluntad para confiar en el Señor; y (3) una sumisión de todo corazón (obediencia) a la voluntad divina. Además la fe no siempre ha requerido—para todos los hombres, en toda circunstancia—las mismas cosas. Siempre ha requerido obediencia, pero la obediencia en sí misma no siempre ha demandado la misma reacción. Por ejemplo, en el trato más temprano de Dios con los hombres, la fe obediente requería que los hombres ofrecieran sacrificios de animales en el altar familiar (Génesis 4:4). Luego, Dios dio la Ley a Israel en el Monte Sinaí (Éxodo 20). Bajo esa ley, los sacrificios de animales continuaron, entre la observancia de ciertos días de fiestas y eventos. La fe aceptable, bajo cualquier ley que estuvo en vigor en su momento, demandó obediencia a la voluntad de Dios.
Las Escrituras enseñan que la “obediencia de fe” de una persona (Romanos 1:5; 16:26) está basada en la Palabra de Dios (Romanos 10:13), y que tanto la fe y la obediencia son demostradas por la acción. Hebreos 11 está dedicado a tal concepto. “Por fe” Abel ofreció. “Por fe” Noé preparó. “Por fe” Moisés rechazó. “Por fe” Abraham obedeció. Y así sucesivamente. Todo lector puede ser impresionado con los héroes de la fe en Hebreos 11:32-40, y la acción que ellos realizaron a causa de su fe. Santiago comentó que la fe, sin obediencia está muerta (2:26). Entonces, ¿qué implica esta “obediencia de fe” concerniente a la salvación? ¿Qué debe hacer una persona para ser salvo?

Varias preguntas necesitan ser hechas. Primero, ¿dónde se encuentra la salvación? Pablo dijo a Timoteo: “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna” (2 Timoteo 2:10, énfasis añadido). Segundo, ¿dónde se encuentran todas las bendiciones espirituales? Las bendiciones espirituales son halladas solamente “en Cristo”. Pablo escribió en Efesios 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (énfasis añadido). Tercero, ¿cómo, entonces, alguien llega a estar “en Cristo”? ¿Cómo el pecador se deshace del pecado que condena su alma? ¿Qué “obediencia de fe” es requerida para obtener el regalo de la salvación que le pone “en Cristo”?

EL CAMINO A CASA: LA SALVACIÓN A TRAVÉS DE LA “OBEDIENCIA DE FE”

La única manera de encontrar el “camino a casa”, al cielo, es siguiendo las direcciones de Dios exactamente. Existen numerosas cosas que Dios ha mandado que una persona haga para imponer la “obediencia de fe” y por ende recibir el regalo gratuito de la salvación. Según la Palabra de Dios, para que una persona sea salva debe hacer lo siguiente. Primero, el pecador debe oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Obviamente, una persona no puede seguir los mandamientos de Dios si no los ha oído, por ende, Dios ha mandado que la persona oiga lo que Él ha dicho concerniente a la salvación. Segundo, una persona que está perdida no puede ser salva si no cree lo que oye. Por consiguiente, Dios ha mandado que la creencia tenga lugar a continuación (Juan 3:16; Hechos 16:31). Tercero, alguien que está perdido no puede obtener salvación si no está dispuesto a arrepentirse de sus pecados y buscar el perdón (Lucas 13:3). Sin el arrepentimiento él continuará en pecado; por ende, Dios mandó al arrepentimiento. Cuarto, ya que Cristo es el fundamento de nuestra salvación, Dios mandó que el pecador penitente le confesara delante de los hombres como el Hijo de Dios (Romanos 10:9,10).

No obstante, esto no es todo lo que Dios mandó. La pregunta principal es: ¿Qué debe hacer uno para deshacerse del pecado? Los judíos que asesinaron a Cristo, y a quienes Pedro habló en el Día de Pentecostés cuando dio la bienvenida a la era cristiana, hicieron esa pregunta. El sermón de Pedro los había convencido de que necesitaban salvación. Ellos preguntaron: “Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hechos 2:37, énfasis añadido). Pedro les dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38, énfasis añadido). Saulo, (conocido luego como Pablo) necesitaba una respuesta a la misma pregunta. Durante un viaje a Damasco para perseguir a los cristianos, Saulo fue cegado (Hechos 22). Él preguntó: “¿Qué haré Señor?” (Hechos 22:10, énfasis añadido). Ananías respondió a la pregunta de Saulo al mandarle: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados” (Hechos 22:16, énfasis añadido).

Entonces, ¿cuál es la respuesta correcta concerniente a cómo uno se deshace del pecado? La solución bíblica es que la persona que ha oído el evangelio, ha creído en su mensaje, se ha arrepentido de sus pecados pasados, y ha confesado a Cristo como Señor debe entonces ser bautizado para el perdón de sus pecados. [La palabra castellana “bautizar” es una transliteración de la palabra griega baptizo, que quiere decir hundir, descender, zambullir debajo, o sumergir (Thayer, 1958, p. 94)]. Es el bautismo lo que pone a uno “en Cristo”.

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (Romanos 6:3,4).
Pablo escribió: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27, énfasis añadido). Luego, Pedro habló del bautismo como lo que salva (1 Pedro 3:21). Los escritores del Nuevo Testamento señalaron que es solamente cuando entramos en contacto con la sangre de Cristo que nuestros pecados pueden ser lavados (Efesios 1:7,8; Apocalipsis 5:9; Romanos 5:8,9; Hebreos 9:12-14). Cristo derramó Su sangre en la Cruz en Su muerte (Juan 19:31-34). ¿Dónde, y cómo llega uno a estar en contacto con la sangre de Cristo para obtener el perdón de los pecados que tal contacto asegura? Es solamente en el bautismo que ese contacto es realizado con la sangre y muerte de Cristo (Romanos 6:3-11). Además, la esperanza de nuestra resurrección (vivir con Él en el cielo) está enlazada con el bautismo. Pablo habló que “sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Colosenses 2:12). Si no somos bautizados, permanecemos en pecado y no tenemos esperanza de resurrección que nos guía al cielo. El bautismo no es menos ni más importante que cualquier otro de los mandamientos de Dios concernientes a la salvación (vea Jackson, 1997). Pero es necesario, y uno no puede ser salvo sin éste. El bautismo es un mandamiento de Dios (Hechos 10:48), y es donde la remisión de los pecados ocurre (Hechos 2:38; Hechos 22:16; 1 Pedro 3:21).

Algunos enseñan que una persona es salva por “fe solamente”. Se le enseña a la gente simplemente a “orar y pedir a Jesús que entre a sus corazones” para que así puedan ser salvos de sus pecados. Esta enseñanza está en discordancia con la Biblia. Primero, las Escrituras enseñan que Dios no oye (i.e., oír para responder con perdón) la oración de cualquier pecador foráneo (Salmos 34:15,16; Proverbios 15:29; 28:9). En Juan 14:6 Cristo enseñó: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. El pecador foráneo se acerca a Dios por sí mismo, y no tiene abogado para así hacerlo en su nombre. Esa es una bendición espiritual reservada solamente para los cristianos (Efesios 1:3). Por ende, es infructífero para un pecador foráneo el orar a Dios para que “envíe a Jesús a su corazón”. Dios no oye (i.e., oír para responder a) tal requerimiento. Segundo, las Escrituras llanamente enseñan que el hombre no puede ser salvo por fe solamente. Santiago remarcó que un hombre puede ser justificado (i.e., salvo), pero “no por fe solamente” (2:24). Anteriormente escribió: “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen y tiemblan” (2:19). No es suficiente creer simplemente. Aun los demonios creen, pero ellos no son salvos (2 Pedro 2:4). La fe sola es insuficiente para salvar. Además, la salvación nunca está condicionada a la oración, sino a la “obediencia de fe”. Saulo había orado seriamente. Pero sus pecados fueron removidos (“lavados”) solamente cuando obedeció el mandamiento de Dios de ser bautizado. La oración no podía lavar los pecados de Saulo, pero la sangre de Cristo podía—en el bautismo (Hebreos 9:22; Efesios 5:26).

CONCLUSIÓN

Dios desea genuinamente que todos sean salvos (Juan 3:16). Pero uno debe hacer exactamente lo que Dios mandó, en la manera exacta que Dios lo mandó. Cuando una persona oye, cree, se arrepiente, confiesa, y es bautizado para el perdón de los pecados, esa persona llega a ser un cristiano—nada más, y nada menos. Entonces Dios mismo añade a esa persona al cuerpo de Cristo—la iglesia. Aquellos que permanecen fieles hasta la muerte (Apocalipsis 2:10) tienen la promesa de una corona de vida y la eternidad en el cielo. Qué alegre pensamiento—vivir la “vida abundante” (Juan 10:10b) con una “paz que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7) aquí y ahora, y luego ser recompensado con un hogar en el cielo en el más allá (Juan 14:2,3).

martes, 25 de noviembre de 2008

UN VISTASO A LA VERDAD DE LA CREACIÒN

UN VISTAZO A LA VERDAD DE LA CREACION


REVISE LA BIBLIA

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http://www.unored.com/labiblia2/nuevo.htm
http://www.unored.com/concordancia



Introducción:



Este resumen no intenta resolver todas las preguntas que pueda haber sobre la cuestión de orígenes. Más bien, es un vistazo rápido a la gran cantidad de información disponible en la actualidad que apoya la autoridad definitiva que la Biblia tiene. El factor decisivo para acercarse al tema es la persuasión del lector, pues si uno está buscando fundamentos para defender su fe en que Génesis contiene la verdad, encontrará respaldo, y tal vez será provocado a leer con mayor detenimiento los primeros nueve capítulos del libro inicial de la Palabra de Dios, y analizar a la par las evidencias científicas que dan testimonio de lo que ellos contienen. Si uno es un escéptico en cuanto a la Biblia se refiere, puede no cambiar de parecer, o puede ser incitado a examinar más minuciosamente sus creencias ante la evidencia abrumadora que señala claramente la existencia de un único y sabio Creador.
La Biblia es verdad , Por muchas razones podemos estar seguros de que la Biblia es lo que afirma ser: la Palabra de Dios, sin adulteraciones, plena de la revelación que Dios ha querido transmitir al hombre. Su contenido tiene como misión llevar al hombre a restablecer su relación íntima con Dios, a través de el reconocimiento de su calidad de pecador y la necesidad que tiene de un acceso al Creador. Este camino es únicamente a través de el Señor Jesucristo, el único y suficiente Salvador.La Biblia demuestra que es verdadera en cuanto a contenido e inspiración en varias maneras. Una de ellas es su misma composición. Fue escrita en un periodo de unos 1500 años, por cerca de 40 personas diferentes, de todo tipo de extracciones culturales, en tres idiomas, en tres continentes, abarcando una larga porción de la historia de la humanidad. Toda ella es coherente, y en ningún caso presenta contradicciones. Y su propia historia da testimonio de que ha sido protegida por la mano de Dios a través de los siglos.En todos sus relatos la Biblia es fidedigna, ya que en cuanto a exactitud histórica lo ha probado a través de los hallazgos arqueológicos que dan fe de que lo que ella narra efectivamente sucedió. También las profecías cumplidas con asombrosa precisión son una marca de autenticidad. Hay muchísimas profecías que se han cumplido en el pasado remoto, pero también hay aquellas que han visto su cumplimiento en tiempos recientes, como el nacimiento de la nación moderna de Israel.
También en todo lo que tiene que ver con ciencia la Biblia ha demostrado ser correcta. En tiempos pasados se ridiculizaban algunas nociones contenidas en ella, pero conforme el entendimiento de la ciencia ha avanzado, se ha ido comprobando que ningún punto es equivocado, trátese de el vacío, el sonido que producen las estrellas, o inclusive, del campo de la medicina. Las instrucciones de salubridad que Dios impartió a los israelitas siguen vigentes en la actualidad.Hay cualidades especiales en toda la constitución de la Biblia, a tal grado que ha sido reconocido su carácter sobrenatural por hombres de renombre a través de la historia. Muchos de los grandes personajes del pasado han tenido a la Biblia como guía de sus acciones, e inspiración de sus proezas.
La Biblia ha demostrado indudablemente que es el Libro de la revelación divina, ya que cumple con los siguientes requisitos:1. Ha sido transmitida con precisión desde el tiempo en que fue escrita.2. Es correcta al tratar de personajes y acontecimientos históricos. No confunde nombres, sucesos ni fechas, y la arqueología confirma cada vez más su exactitud.3. Está desprovista de absurdos científicos. No solamente cumple lo anterior, sino que lo sobrepasa. Tiene completa unidad y armonía, puesto que la historia que encierran las Escrituras es de principio a fin una sola: la redención del hombre. Cristo Jesús mismo lo expresó con la frase: "Tu palabra es verdad." (Juan 17:17).El relato de la creaciónLa Biblia contiene la verdad acerca del origen del universo y la vida, y nos lo presenta con sencillez y precisión:1. En el primer día, Dios separó la luz de las tinieblas (creación del universo, del día y la noche).2. En el segundo día, separó la expansión de las aguas (creación de la atmósfera).3. En el tercer día, separó lo seco de las aguas (creación de la tierra seca y los mares) y creó las plantas.4. En el cuarto día, hizo el sol, la luna y las estrellas (creación de los astros).5. En el quinto día, creó los peces y animales acuáticos, y todas las aves (primeros seres vivos).6. En el sexto día, hizo todos los animales terrestres y culminó su obra con la creación del ser humano, formado a su imagen y semejanza.7. Al séptimo día, Dios terminó su trabajo creador y descansó.Dios hizo todo cuanto existe a partir de la nada, pues es todopoderoso y autoexistente.
Sin embargo, a la gente no le gusta tener que responsabilizarse ante El de sus actos, así que inventaron:La teoría de la evoluciónEsta es una teoría sin fundamento científico que dice que los seres vivos evolucionaron a partir de formas primitivas que existieron en el muy distante pasado de nuestro planeta. En primer lugar, hay que aclarar que la idea de evolución que presentan los evolucionistas es la transformación de una especie simple en otra más compleja, a través de minúsculos cambios físicos y orgánicos que se van acumulando durante extensos periodos de tiempo. Esto es MACROEVOLUCION y jamás se ha demostrado que haya sucedido. Como ejemplo podemos citar el "progreso" de animal acuático a reptil a mamífero. En todo contexto, a esto se refiere la palabra "evolución". La adaptación al clima y al entorno que pueden lograr y de hecho realizan los seres vivos es algo diferente: no produce nuevas especies, sólo demuestra la gran versatilidad que tiene la creación original. Se llama MICROEVOLUCIÓN. Como ejemplo podemos ver las distintas razas de perro: no dejan de ser perros a pesar de las grandes diferencias en fisonomía (compara un Chihuahueño con un San Bernardo).La evolución presume de poder dar una explicación del origen del universo, apartada de un Ser Supremo y Creador. Propone el Big Bang, o Gran Explosión, en donde de la nada intemporal e inmaterial surgió todo lo que actualmente existe y postula una edad de 20 mil millones de años para el universo, y de 4500 millones de años para la tierra.
La evolución asevera que el hombre no es sino otro animal más, proveniente de antepasados simiescos. Su moralidad, sentimientos, raciocinio, lenguaje y demás atributos exclusivamente humanos aparecieron por azar. El hombre proviene de un caldo prebiológico y no va a ninguna parte. Es solamente un accidente más en este universo accidental.Sin embargo, son los mismos evolucionistas quienes nos revelan por qué se aferran tan testarudamente a una noción que es más un conjunto de fabricaciones ficticias que se creen por fe que algo asentado en la realidad observable. Apoyan la evolución porque de otra manera tendrían que admitir que existe un Dios omnipotente ante el cual tienen que rendir cuentas. Se liberan de las ataduras de la virtud y pueden dar rienda suelta a todos sus instintos debido a que están expresando su naturaleza animal, heredada de sus antepasados.
Pero la evolución es un cuento de hadas para adultos. Comienza igual que todos los cuentos infantiles: Hace mucho, mucho tiempo… expresado en millones de años para que parezca más creíble. Pero sigue tratándose de una rana convertida en príncipe.CreacionismoEsta es la contraparte de la evolución. Es la declaración de que Dios hizo el universo entero, y creó este planeta y todas las formas de vida que lo habitan en seis días literales, tal y como lo revela Génesis. La creación especial de Adán y Eva, y su subsecuente caída en el pecado, son la base para requerir de salvación para la humanidad-esta salvación es otorgada únicamente a través de Jesucristo.
La ciencia verdadera en ningún momento es enemiga de lo que la Biblia relata. Encontramos que las leyes físicas que rigen al universo fueron puestas por Dios para mantener en orden y funcionamiento a Su creación. Una gran cantidad de científicos notables realizaron sus investigaciones y lograron grandes descubrimientos gracias a que entendían que el principio operativo del universo es Dios. Muchos de estos hombres se opusieron fuertemente a la idea de la evolución, y la descartaron como una filosofía sin fundamento. Pero las condiciones sociales del siglo pasado fomentaron que fuera aceptada cada vez más por la sociedad, llegando a la época actual en que se enseña como un hecho científico comprobado. Sin embargo, ahora es cada vez más clara la evidencia que la regresa a su lugar de mera ideología.Tenemos leyes biológicas que contradicen fuertemente la evolución, como la de biogénesis, que expresa que ningún ser vivo puede provenir de materia inerte.
No obstante, los evolucionistas insisten en que de alguna manera, en algún momento, los organismos se formaron a partir de sustancias no vivas. Esto es imposible por poderosas razones: 1. La atmósfera primitiva hubiera impedido la aparición de la vida, con oxígeno o sin él.2. Las cantidades de materias primas necesarias para sintetizar la vida en un medio acuoso son tan grandes que jamás se hubieran logrado reunir.3. Las proteínas y el ácido desoxirribonucleico son demasiado complicados como para poder producirse al azar. 4. Los sistemas biológicos tienen que funcionar en conjunto, y hacer algo que sea de provecho para el organismo. Es una orquestación demasiado especializada.5. La célula viva requiere de que todo funcione al mismo tiempo, o nada funciona y no hay vida. La vida no se puede producir. Solamente se transmite de un ser vivo a otro.6. En último caso, la vida sólo puede crearse por un agente externo inteligente que dirija y controle los procesos.Si esto no trae a tu mente a Dios como único medio capaz de crear la vida, tal vez no seas muy vivo, o tengas una motivación oculta para no verlo. Toda la naturaleza expresa un diseño. Jamás encontraremos diseño sin un diseñador. Hay desde átomos en constante movimiento hasta grandes sistemas estelares que fueron puestos en marcha por Alguien que sabía perfectamente lo que hacía. Estadísticamente, es una precisión imposible de producir al azar.Las leyes de la herencia, las restricciones impuestas a las variaciones biológicas, la incapacidad de reproducción de los híbridos verdaderos, la falta de consistencia en la selección natural, la fatalidad de las mutaciones, la inexistencia de cambios graduales, el altruismo, los códigos genéticos y el lenguaje humano… todo esto da evidencia colosal en contra de un proceso ciego y sin dirección como la evolución.Por qué se detuvieron los procesos evolucionarios no tiene respuesta de parte de los evolucionistas.
Nosotros sí sabemos: no se detuvo nada porque nunca ha habido evolución en proceso en ningún momento de la historia del universo. Los argumentos con los que la evolución ha tratado de respaldar su caso son en su mayoría conceptos mal aplicados, ideas erróneas o información falseada. Cada una de sus propuestas se derrumba ante una inspección minuciosa.La complejidad de la vida desconcierta a los evolucionistas, y se encuentran con situaciones que no pueden explicar. Sus intentos por desentrañar estos misterios ocasionan más preguntas que respuestas, y al final balbucean: "De alguna manera se hizo, ¿o no?" o su favorita "Pero la vida existe..."Si la evolución se queda corta para explicar la vida en este planeta, no puede ni intentar proponer los orígenes del universo. Ni siquiera ofrece una explicación plausible de la formación de la luna, mucho menos de los planetas de nuestro sistema solar.
Ahora bien, las leyes naturales que gobiernan al universo, como las de termodinámica, colocan un obstáculo infranqueable en el camino de la evolución. El Big Bang es científicamente absurdo, pero lo sostienen porque no les queda otra opción más que Dios, y ésa la rechazan irrazonablemente. Mas cuando vemos lo que nos rodea con los ojos bien abiertos, nos damos cuenta de que hay múltiples pistas que señalan a una creación sabia y reciente, es decir, con una edad que no sobrepasa los 10,000 años. La cantidad de sales disueltas en los océanos, el campo magnético terrestre, la velocidad de erosión, y muchos otros rasgos de nuestro planeta e inclusive del espacio delatan la juventud del universo.Los evolucionistas han ido multiplicando por diez la edad de la tierra cada veinte años desde principios de siglo, por lo que ahora resulta ser 100,000 veces más antigua de lo que era en 1900. Claro, antes pensaban que la célula era tan compleja como una pelota de ping-pong, pero al ir descubriendo sus especializados componentes… lo único que se les ocurre es darle más tiempo al proceso. Pero ni una pelota de ping-pong se puede crear por sí misma, y aunque lo hiciera, no cobraría vida, ni con toda la eternidad a su disposición. El factor tiempo no es el elemento mágico que necesita la evolución para ser factible.Los fósiles se rehúsan a cooperar con la teoría de la evolución. Les acarrean severos problemas a los científicos que creen en ella.
Hay discontinuidades imposibles de llenar; las tumbas en masa hablan de un enterramiento rápido y violento, y no un depósito de milímetros de tierra cada década sobre cadáveres expuestos a la intemperie. La columna geológica que usan como referencia es imaginaria.Se han hallado fósiles inoportunos que echan por tierra el orden evolucionario fabricado con tanto cuidado. Sale a la luz el proceso de fijación de fechas al estilo evolucionista: el razonamiento en círculo, en que un fósil fecha a la roca, y la roca fecha al fósil. ¿Edad real? Desconocida. ¿Edad adivinada? Millones de años, claro está.Los métodos de fechamiento son un fraude, ninguno es absoluto. Todos se basan en presuposiciones incomprobables, y cuando marcan una fecha que está en desacuerdo con la idea evolucionaria arbitrariamente se adjudica otra. Los métodos radiométricos (potasio-argón y rubidio-estronio) dan fechas excesivamente antiguas, con márgenes de error de hasta 2 ó 3 millones de años. El método del carbono 14 no funciona tampoco. En primer lugar, solamente se puede utilizar en materiales orgánicos, y tiene un alcance máximo de 30,000 años. Sin embargo, el carbono 14 todavía no alcanza su punto de equilibrio, por lo que en realidad todas las fechas que se han obtenido con él no rebasan los 5000 años. Interesante, ¿no creen? Este método ha marcado fechas de hasta 3000 años de antigüedad en animales vivos. Imagínense lo que hará con restos más viejos. Por tanto, ninguna fecha proporcionada por los métodos comunes es fidedigna, y harán bien en dudar de cuanta cosa sea fechada como de hace cientos de miles de años, y peor aún, millones de años.Y llegamos al hombre, corona de la creación de Dios, que fue formado del polvo de la tierra y dotado de vida por el aliento divino mismo. ¡Y los evolucionistas se atreven a decir que vino de un mono! En qué poca estima se tienen ellos mismos, y cómo desprecian la singularidad humana. En varios lugares del planeta hay rastros de la ocupación del hombre que son anteriores a su supuesta aparición, lo cual nos conduce a dudar de los antepasados humanos. Al investigarlos concienzudamente, nos damos cuenta de que ningún supuesto prehumano es parte de nuestra línea genealógica. Varios de los hallazgos han sido fraudes, como el hombre de Piltdown, o el hombre de Java. Otros han sido vergonzosos errores de parte de los paleontólogos, como el hombre de Nebraska, que resultó ser un cerdo extinto, o el hombre de Pekín, que fue un mono destazado por humanos verdaderos. Otros, considerados primitivos por defectos genéticos o enfermedades, como el hombre de Neanderthal, ahora se clasifican como totalmente humanos. Luego llegamos a los simios extintos que los evolucionistas tercamente insisten en que son del linaje del hombre. No dejan de ser monos al estudiarlos bien, como los australopitecinos. Entonces hacen su aparición estelar restos como el cráneo 1470, que obliga a los paleontólogos a admitir "O nos deshacemos de éste cráneo, o desechamos nuestras teorías acerca del hombre primitivo", o el hueso KP 271, que se clasifica como simiesco, pero es netamente humano, y luego se disculpan diciendo: "Ubicarlo como de humano con esa antigüedad parecía absurdo, aunque sería lo correcto".En realidad, no se encuentra el eslabón perdido porque nunca ha existido.
Los cráneos de Calaveras, de Swanscombe, de Fontechevade, de Steinheim… todos anteceden a los pre-humanos, acabando de una vez por todas con la creencia evolucionaria de que el hombre proviene del mono. El hombre fue creado hombre por Dios, y eso es definitivo.El diluvioPara cerrar con broche de oro la demostración de que la Biblia es cierta 100%, seguimos con la realidad del diluvio universal. Así como el relato de la creación es cierto, la continuación también lo es.La historia humana concuerda con la narrativa que encontramos en Génesis. La prehistoria es un invento. Es lo que los evolucionistas quisieran hacernos creer para que nos traguemos el resto de su sarta de engaños. Pero las evidencias apuntan a que el ser humano surgió tan recientemente como lo declaran las Escrituras: unos 6000 años atrás. El hombre fue creado en el Edén, mas cayó en pecado al decidir gobernarse por sí mismo y desacatar las órdenes de Dios. A partir de allí la maldad moró en el corazón del hombre, siendo la primera muerte humana un asesinato. Y la degradación fue en aumento, sin freno, llegando al punto en que Dios decidió acabar con lo que había creado, pues por ser santo y perfecto, no puede tolerar el pecado. Pero había un varón justo, que merecía otra oportunidad. Dios optó por salvar a Noé con su familia y un muestrario de la vida animal. Le dio instrucciones para que construyera un arca en la cual pudieran estar a salvo del diluvio que iba a enviar sobre la tierra.
Noé obedeció, y entró al arca junto con su esposa, sus tres hijos y las esposas de éstos, más los animales que respiran aire. El arca era lo suficientemente grande (capacidad aproximada: 500 vagones de carga de ferrocarril) para contenerlos a todos ellos junto con alimento y los aperos necesarios para reiniciar la vida en la tierra después de la catástrofe.En el día determinado, Dios cerró la puerta del arca y abrió las fuentes del grande abismo y las cataratas de los cielos. El mejor modelo que he encontrado para explicar cómo se pudo haber llevado esto a cabo es que en ese momento fue expulsada con gran violencia a través de una ruptura en la superficie terrestre una enorme cantidad de agua subterránea que se encontraba almacenada desde la creación del mundo.
Esto produjo un surtidor tan alto, que el agua subió hasta la estratosfera, de donde cayó de regreso a la tierra atomizada en forma de lluvias torrenciales y granizo (que instantáneamente enterró, sofocó y congeló a los mamuts y rinocerontes lanudos que se han encontrado en Siberia y Alaska). Llovió de esta manera durante 40 días y 40 noches.El agua siguió brotando a caudales por esta grieta, hasta cubrir todo el planeta, que en ese entonces tenía una fisonomía muy diferente a la actual (había un solo continente, los mares eran pequeños y no muy profundos y las montañas eran mucho más bajas de lo que son ahora). Llegó el punto en que el agua que inundaba la tierra mitigó el chorro, mas el agua continuó saliendo por 150 días.Al aliviarse la presión sobre el substrato de roca basáltica, se alzó una cresta en medio de lo que ahora son los océanos (la Cresta o Dorsal Medio-Océanica que se puede ver en los mapas de relieve del mundo). Esto causó que los continentes se deslizaran cuesta abajo desde la Cresta, lubricados con agua, en direcciones opuestas, hasta quedar en las posiciones que actualmente ocupan. Poco a poco, el agua que había quedado sobre los continentes fue drenándose hacia las cuencas oceánicas, hasta que la forma de la tierra quedó casi como ahora la conocemos. Cuando por fin la tierra se secó lo suficiente, Noé y su familia desembarcaron, junto con los animales, encontrándose en un lugar absolutamente diferente al mundo que ellos conocían anteriormente. De esas ocho personas volvió a surgir toda la humanidad, y de esos animales que sobrevivieron en el arca se pobló nuevamente el planeta.
El nivel del mar permaneció sumamente bajo todavía durante un tiempo largo, para facilitar la migración humana y animal a todos los rincones del mundo. Posteriormente llegó el momento en que el nivel del océano subió lo suficiente para separar permanentemente las regiones del mundo, con las zonas climáticas y de fauna localizada que ahora conocemos. Pero hubo muchas especies que no llegamos a conocer, como los:DinosauriosEn primer lugar, estas criaturas existieron en verdad. La Biblia contiene unas de las mejores descripciones de dinosaurios, y de hecho, les dedica más palabras que a cualquier otro animal contenido en sus páginas. El behemoth descrito en Job 40:15-18 solamente puede ser un gigantesco dinosaurio herbívoro, tal vez un braquiosaurio, mientras que el leviatán descrito en el 41:1-34 era mayor y más temible que un plesiosaurio. Estas bestias fueron definitivamente contemporáneas del hombre, pues fueron creadas por Dios junto con el resto de los animales.
El escritor de Job debe haberlas conocido de primera mano. Vivieron en el Edén, junto con Adán, y posteriormente abordaron el arca con Noé. Sin embargo, en el mundo postdiluviano algunos no hallaron comida suficiente, otros tuvieron que cambiar sus hábitos alimenticios, otros fueron presa del hombre, otros no se pudieron adaptar al nuevo entorno, y poco a poco, se fueron acabando, de tal manera que se consideran extintos en la actualidad. CONCLUSIÓNPero la desaparición de los dinosaurios recalca el estado corrompido en que ahora se encuentra la tierra. Las especies animales están extinguiéndose a razones alarmantes, el hombre ha llegado a un estado de degeneración igual o peor al que suscitó el diluvio, y nos preguntamos: ¿qué diferencia hace si creo en la evolución o en la creación?Déjame decirte que toda en el mundo. No puedes creer en la evolución si crees en el Creador, pues la premisa de la evolución es que no hay Dios, que no hubo creación, y que todo cuanto existe es producto del capricho del azar.¿Pero no se puede conciliar la evolución con la creación, es decir, pensar que Dios haya empleado a la evolución para crear a los animales? No, la respuesta es un rotundo no. No puedes creer en la mal llamada "evolución teísta", ni en ninguna otra idea que trate de mezclar la creación con la evolución. La evolución en todas sus formas es una mentira, es un engaño de Satanás para mermar el efecto que Dios pueda tener en la vida del hombre. No se puede conciliar la verdad con la mentira. Hay blanco y negro, sin escala de grises intermedia.Si tú crees en Dios, en la Biblia, y en Jesucristo como tu Salvador, no puedes creer en la evolución. Y te voy a dar la más poderosa razón para ello:Si el mundo provino de una gran explosión, si se formó de la nada por casualidad, y la vida llegó a ser por procesos aleatorios, entonces la muerte era un ingrediente necesario y ha sido parte natural del universo desde su nacimiento.
Por tanto, la muerte no es consecuencia del pecado, y el pecado no es pecado. ¿De qué nos iba a salvar Cristo, entonces? ¿Qué razón habría para que Dios ofreciera a Su propio Hijo como rescate por nuestra vida? Si tan sólo somos un pedazo de materia que existe por un momento y luego se desvanece, ¿para qué se nos da la oportunidad de la vida eterna? Si todo lo que somos es material, no tenemos un alma ni un espíritu que vivan por siempre. ¿Cuál es el fin de la fe? ¿Y para qué nos dio Dios la Biblia? ¿No sería un franco desperdicio?Es sorprendente que un ateo pueda entender esto mejor que muchos cristianos.
En las palabras de G. Richard Bozarth, en su escrito "El significado de la evolución" para la revista El Ateo Americano:"El cristianismo ha pelado, todavía pelea, y peleará contra la ciencia hasta el fin extremo respecto a la evolución, porque la evolución destruye absoluta y finalmente la misma razón por la que supuestamente se hizo necesaria la vida terrenal de Jesús. Destruye a Adán y Eva y el pecado original, y entre los escombros encontrarás los lastimeros restos del hijo de dios [sic]. Quita el significado de su muerte. Si Jesús no fue el redentor que murió por nuestros pecados, y esto es lo que significa la evolución, entonces ¡el cristianismo es nada!"Y el efecto que tiene el creer en la evolución es devastador. Roba al hombre de un sentido de propósito, de un destino. Le quita la esperanza, y le arroja al vacío irremediablemente. La evolución consiente la existencia del asesinato, del racismo, del homosexualismo, de la drogadicción y de peores cosas condenadas claramente por Dios. Al fin y al cabo, los animales así se comportan, ¿por qué nosotros no podemos? Todo lo malo es aceptable ante la evolución: es natural. Si venimos de Adán, creado por Dios, los valores son absolutos y Dios pone las reglas. Si venimos del mono, evolucionado por casualidad, los valores son relativos y el hombre pone las reglas. Según el mundo, esta segunda opción te libera.En 1962, en Estados Unidos se dejó de orar y de enseñar los diez mandamientos en las escuelas, y la evolución se comenzó a inculcar como un hecho científico probado. Las estadísticas muestran qué ocasionó este alejamiento de la verdad de Dios: el rendimiento escolar bajó de un promedio de 97 a un promedio de 89 del cual no se ha podido recuperar. La cantidad de adolescentes entre 15 y 19 años de edad que padecen enfermedades venéreas aumentó 226%. La cantidad de embarazos en niñas de 10 a 14 años de edad aumentó 553%. La cantidad de parejas que viven en concubinato (unión libre) aumentó 536%. La cantidad de divorcios se disparó 117%. Y los crímenes violentos subieron 794%. Cifras que crecieron alarmantemente en menos de 40 años. En comparación, el crecimiento total de la población aumentó tan sólo un 25% en ese mismo tiempo (1962-1990). Sin embargo, en agosto de este año (1999), el estado de Kansas dejó de enseñar la evolución en las escuelas porque no es un hecho científico.Desgraciadamente, el pensamiento evolucionista se ha infiltrado en todos los ámbitos, y de ti y de mí depende que la gente conozca la verdad. Como cristianos bíblicos no tenemos más opción que estar al tanto de este asunto, y aprovechar cada oportunidad que se nos presente para dar a conocer la verdad de la Creación. Es de suma importancia que les enseñemos a nuestros hijos que la evolución es una mentira, y que estemos armados contra ella y sus secuelas. ¡Preparémonos para pelear en la victoria de Jesús! Seamos cristianos instruidos, y tengamos a la Biblia como autoridad definitiva.
Los conceptos científicos pasan, y cambian, pero la Verdad Eterna de Dios permanece, y al final, siempre es la que tiene la razón.Si nunca habías pensado en el asunto, o si no eres cristiano siquiera, tal vez quieras cuestionar tu posición. Para acercarte al Creador y regresar al diseño perfecto que Él realizó en la creación, necesitas reconocer que eres pecador por el simple hecho de ser humano y descendiente de Adán. Eso te separa irremediablemente de Dios, a menos que aceptes como tu Señor y Salvador a Su Hijo Unigénito Jesucristo, que se hizo hombre, murió y resucitó para salvarte por toda la eternidad. Puedes hacerlo diciéndole ahora mismo: "Señor Jesús, en estos momentos confieso que soy un pecador y que necesito de ti. Ven a mi corazón y hazme nacer de nuevo, deseo esa vida eterna que sólo en ti puedo tener. Conviértete en el Señor de mi vida." No volverás a ser igual. Te invito a que consideres esta magnífica opción que el Dios omnipotente pone a tu alcance, pues al retornar a tu Padre Celestial, te conviertes en una persona con una nueva identidad y un destino brillante. ¡Que Dios te bendiga!

EVIDENCIAS DE UN MUNDO JOVEN por el Dr. D. Russell Humphreys ©1999

A continuación expongo 12 fenómenos naturales que están en claro conflicto con la teoría evolucionista que dice que el universo tiene miles de millones de años. Los números que aparecen en letras negritas (a menudo se trata de millones de años) son el periodo máximo de años en que pudo llevarse a cabo cada proceso, es decir, se trata de cifras extremas hipotéticas y no de años reales. Los números en letras cursivas se refieren a los años que, según la teoría evolucionista, debió haber durado cada proceso.
El problema es que los tiempos máximos supuestos siempre son mucho menores que los requeridos por la teoría evolucionista, mientras que la edad terrestre propuesta por la Biblia (6,000 a 10,000 años) se ajusta cómodamente a los tiempos máximos. Por ello, los doce puntos siguientes son una evidencia sólida contra la escala cronológica evolucionista y, en cambio, sustentan la escala cronológica bíblica. Existen muchas otras evidencias que favorecen la idea de un mundo joven, pero escogí éstas porque me parecen las más claras y breves.
Algunos puntos de la lista podrían, en algún momento, ser compatibles con un universo viejo, pero para ello deberíamos partir de presupuestos improbables y no confirmados; otros puntos sólo resultan lógicos considerando un universo joven. La lista comienza con fenómenos astronómicos, luego aborda sucesos terrestres y termina con hechos cotidianos. 1. Las galaxias giran sobre sí mismas demasiado rápido.Las estrellas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, giran alrededor del centro galáctico a distintas velocidades: las de la parte interior van más rápido que las del exterior. Se sabe que las velocidades de rotación estelar son tan altas que si nuestra galaxia contara con más de algunos cientos de millones de años, no conservaría la forma espiral que tiene hoy: se habría convertido en un disco estelar amorfo1. Sin embargo, se supone que nuestra galaxia tiene al menos 10 mil millones de años.
Los evolucionistas llaman a esta falta de congruencia (detectada hace unos 50 años), “el dilema del enroscamiento de los brazos espirales”. Hasta ahora han elaborado muchas teorías tratando de explicarlo, pero todas han desaparecido tras gozar de una popularidad fugaz. Este mismo “dilema del enroscamiento” también se aplica a otras galaxias. En las últimas décadas, se ha tratado de explicar el problema usando una teoría compleja llamada “de las ondas de densidad”1. Pero dicha teoría tiene problemas conceptuales y, para funcionar bien, debe ser aplicada arbitraria aunque minuciosamente. Además, en años recientes ha sido muy cuestionada desde que el Telescopio Espacial Hubble descubrió una estructura espiral muy detallada en el centro de la Galaxia “Remolino” M512. 2. Los cometas se desintegran con excesiva rapidez.Según la Teoría de la Evolución, los cometas tienen la misma edad que el Sistema Solar, es decir, unos 5 mil millones de años. Pero cada vez que un cometa pasa en órbita cerca del Sol, pierde tanta materia que no podría durar más de unos 100,000 años. Además, muchos cometas tienen sólo 10,000 años3. Quienes apoyan la teoría evolucionista justifican este problema diciendo que: 1.- los cometas provienen de la “Nube de Oort” (nunca observada, de forma esférica), que está mucho más allá de la órbita de Plutón; 2.- intercambios gravitacionales poco probables entre cometas y estrellas que rara vez pasan cerca de éstos, a menudo los arrojan hacia el interior del Sistema Solar; 3.- otros intercambios gravitacionales improbables con algunos planetas disminuyen la velocidad de esos cometas, lo que explica que podamos observar cientos de ellos4. Hasta ahora, ninguna de estas presuposiciones ha sido sustentada por observaciones ni por cálculos reales. Recientemente se ha hablado mucho del “Cinturón de Kuiper”, un disco que está al mismo nivel del Sistema Solar, un poco hacia afuera de la órbita de Plutón: se supone que en él se generan muchos cometas. Incluso si ahí existieran cuerpos helados, eso no solucionaría el problema, pues de acuerdo con la teoría evolucionista, el Cinturón de Kuiper se agotaría rápidamente si la Nube de Oort no lo alimentara. 3. No hay suficiente lodo en el suelo oceánico.El agua y los vientos erosionan cada año cerca de 25 mil millones de toneladas de tierra y piedra de los continentes, depositándolas en el mar5. Este material se acumula en forma de lodo sobre el suelo marino, formado por dura roca basáltica de origen volcánico. La profundidad promedio de lodo en el océano, incluyendo las plataformas continentales, es menor a los 400 metros6.

El lodo del suelo marino desaparece principalmente a causa de lo que puede llamarse depresión o desplazamiento de placas tectónicas. Es decir, el suelo oceánico se desliza lentamente (tan sólo unos centímetros al año) por debajo de los continentes: en este movimiento arrastra consigo sedimentos. Según la literatura científica evolucionista, actualmente este movimiento de placas terrestres solamente remueve mil millones de toneladas al año6. Hasta donde sabemos, las otras 24 mil millones de toneladas se acumulan. Considerando ese ritmo de acumulación, la simple erosión habría depositado la cantidad de sedimento presente hoy en el suelo marino en menos de 12 millones de años. Sin embargo, de acuerdo con la teoría evolucionista, la erosión y el desplazamiento de placas tectónicas han ocurrido desde que se formaron los océanos: supuestamente hace unos 3 mil millones de años. Si esta cifra fuera correcta, actualmente los océanos estarían saturados de lodo cuya profundidad alcanzaría docenas de kilómetros. Una explicación alternativa para resolver este problema es la ofrecida por la ciencia creacionista. Ésta afirma que la erosión provocada en los continentes por las aguas del diluvio del Génesis depositó la cantidad actual de lodo en un corto periodo de tiempo, hace aproximadamente 5 mil años. 4. No hay suficiente sodio en el mar.Cada año, ríos7 y otras fuentes 9 vierten más de 450 millones de toneladas de sodio al mar: sólo el 27% de ese sodio deja el mar en el curso de un año8,9. Hasta donde se sabe, el sodio sobrante se acumula en el océano. Suponiendo que cuando el mar se formó no hubiera contenido sodio, a la tasa actual de acumulación y dilución se hubiera tardado menos de 42 millones de años en juntar la cantidad que tiene hoy9. Esta cifra es mucho menor a la edad del mar según los evolucionistas, quienes afirman que tiene 3 mil millones de años. La respuesta más común para resolver esta discrepancia es que, en el pasado, el ingreso de sodio al mar debió haber sido menor y la dilución, mayor que la actual. Con todo, los cálculos más optimistas apenas sugieren una edad máxima de 62 millones de años9, lo que de cualquier manera no resuelve el problema. Y si se calcula10 la edad del mar tomando en cuenta otros elementos del agua marina, se concluye que los océanos son incluso más jóvenes. 5. El campo magnético de la Tierra se descompone demasiado rápido.

La energía total acumulada en el campo magnético de la Tierra ha disminuido de manera constante según un factor de 2.7 durante los últimos mil años11. Algunas teorías evolucionistas explican este rápido deterioro y justifican el hecho de que la Tierra haya podido mantener su campo magnético durante miles de millones de años, pero dichas teorías son excesivamente complicadas e inadecuadas. En contraste, los científicos creacionistas ofrecen una explicación mucho más convincente. Es sencilla, se basa en la física pura y explica varias características del campo magnético, por ejemplo, su creación, sus rápidos retrocesos durante el Diluvio Universal, los aumentos y disminuciones de intensidad en su superficie hasta tiempos de Cristo y el constante descenso que ha experimentado desde entonces12. Esta teoría concuerda con la información paleomagnética e histórica y con los datos que se tienen actualmente13. El resultado principal que ella arroja es que la energía total del campo magnético (no la intensidad en su superficie) siempre ha disminuido al menos tan rápidamente como ahora. A ese ritmo, el campo no podría tener más de 10,000 años14 de antigüedad.

6. Muchos estratos están demasiado plegados.En muchas zonas montañosas, estratos de miles de centímetros de grosor están doblados y plegados en un ángulo muy cerrado, como el de un pasador u horquilla de cabello. La escala geológica convencional de tiempo dice que estas formaciones fueron enterradas a gran profundidad y solidificadas unos cientos de millones de años antes de que se plegaran. Sin embargo, al plegarse no se agrietaron y además, las resquebrajaduras que presentan son tan pequeñas que sólo pueden explicarse si la formación completa hubiera estado todavía húmeda y sin solidificar cuando sucedió el plegamiento. Esto implica que los estratos se doblaron menos de algunos miles de años después de la sedimentación15. 7. La arenisca inyectada señala “eras” geológicas más cortas.Existe fuerte evidencia geológica16 para afirmar que la arenisca cámbrica de la cadena montañosa Sawatch –supuestamente formada hace 500 millones de años–, en la falla Paso de Ute, al oeste de Colorado Springs, EU, se hallaba sin solidificar cuando emergió a la superficie. Esto sucedió al elevarse las Montañas Rocosas, se supone que hace unos 70 millones de años.
Es muy poco probable que la arenisca no se solidificara durante los 430 millones de años que en teoría estuvo enterrada. En cambio, es altamente posible que ambos eventos geológicos hayan sucedido con una diferencia de menos de algunos cientos de años, lo que acortaría de manera importante la escala de tiempo de las eras geológicas. 8. Según la radiactividad de los fósiles, las “eras” geológicas duraron unos pocos años.Los halos o aureolas de radiactividad son anillos de color que se forman alrededor de muestras microscópicas de minerales radiactivos en cristales de roca: constituyen evidencia fósil de la desintegración de la radiactividad17. Las aureolas emitidas por Polonio-210 “aplastado” indican que las formaciones del Jurásico, Triásico y Eoceno en la meseta de Colorado, EU, fueron depositadas con meses de diferencia entre una y otra, no con cientos de millones de años como indica la escala cronológica convencional18. Asimismo, las aureolas “huérfanas” de Polonio-218 no presentan evidencia de los elementos que las generaron por lo que, o indican una creación instantánea o señalan cambios drásticos en el ritmo de desintegración de la radiactividad19,20.9. Helio en lugares equivocados.Todas las familias formadas naturalmente por elementos radiactivos producen helio cuando se desintegran. Si tal desintegración hubiera tardado miles de millones de años, como afirman los evolucionistas, mucho helio habría sido liberado a la atmósfera terrestre. El ritmo con que la atmósfera libera helio al espacio es calculable y de cantidad pequeña. Aun tomando en cuenta esa liberación de helio, actualmente la atmósfera sólo contiene 0.05% de la cantidad de helio que debería haber acumulado durante 5 mil millones de años21. Esto significa que la atmósfera es mucho más joven de lo que afirma la teoría evolucionista.

Un estudio publicado en la Revista de Investigación Geofísica (Journal of Geophysical Research) muestra que el helio producido por desintegración radiactiva en rocas profundas y calientes no ha tenido tiempo de liberarse. Aunque se supone que las rocas tienen más de mil millones de años, su alta concentración de helio sugiere que su edad real es de apenas algunos miles de años22. 10. No hay suficientes esqueletos de la Edad de Piedra.Los antropólogos evolucionistas dicen que la Edad de Piedra duró al menos 100,000 años. En ella, la población mundial de hombres de Neanderthal y Cro-magnon se mantuvo más o menos constante, entre uno y diez millones de personas. Durante todo ese tiempo, los hombres enterraron a sus muertos acompañándolos de utensilios diversos23: según esto, al menos 4 mil millones de cadáveres habrían sido enterrados24. Si la escala cronológica evolucionista estuviera en lo correcto, los huesos enterrados deberían durar bastante más de 100,000 años. Es decir, hoy deberíamos contar con muchos esqueletos de unos 4 mil millones de años y, por supuesto, con los utensilios enterrados a su lado. Sin embargo, sólo se ha podido encontrar algunos miles de esqueletos. Esto implica que la Edad de Piedra fue mucho más corta de lo que afirman los evolucionistas, de hecho, que en algunos lugares duró apenas unos cientos de años.11.
La agricultura es muy reciente.Las teorías evolucionistas afirman que los hombres de la Edad de Piedra fueron cazadores y recolectores durante 100,000 años antes de descubrir la agricultura (hace menos de 10,000 años)23. No obstante, la evidencia arqueológica muestra que los hombres de la Edad de Piedra eran tan inteligentes como nosotros. Es muy poco probable que entre los 4 mil millones de personas mencionadas en el apartado 10, ninguna hubiera descubierto que las plantas crecen de las semillas. Es más creíble decir, si acaso, que los hombres vivieron sin agricultura durante un periodo menor a algunos cientos de años después del diluvio24. 12. La Historia es demasiado breve.Según los científicos evolucionistas, el hombre de la Edad de Piedra vivió unos 100,000 años sin dejar ningún testimonio escrito y apenas hace 4,000 ó 5,000 años comenzó a escribir.
El hombre prehistórico construyó monumentos megalíticos, hizo hermosas pinturas rupestres en las paredes de las cuevas y registró las fases lunares25. ¿Por qué iba a esperar miles de siglos antes de aplicar estos conocimientos para asentar la historia? La escala cronológica bíblica resulta mucho más aceptable24. Notas bibiliográficas1 Scheffler, H. y H. Elsasser, Physics of the Galaxy and Interstellar Matter, Berlín, Springer-Verlag: 1987, pp. 352-353, 401-413. 2 D. Zaritsky et al., Nature (22 de julio, 1993); Sky & Telescope (diciembre 1993), p. 10. 3 Steidl, P. F., “Planets, comets and asteroids”, en G. Mulfinger (editor), Design and Origins in Astronomy, Creation Research Society Books: 1983, pp. 73-106 (5093 Williamsport Dr., Norcross, GA 30092). 4 Whipple, F. L., “Background of modern comet theory”, Nature 263 (2 de septiembre, 1976) 15. 5 Gordeyev, V. V. et al., “The average chemical composition of suspensions in the world’s rivers and the supply of sediments to the ocean by streams”, Dockl. Akad. Nauk. SSSR 238 (1980) 150. 6 Hay, W. W., et al, “Mass/age distribution and composition of sediments on the ocean floor and the global rate of subduction”, Journal of Geophysical Research, 93 núm. B12 (10 de diciembre, 1988) 14,933-14,940.7 Maybeck, M., “Concentrations des eaux fluviales en elements majeurs et apports en solution aux oceans”, Rev. de Geol. Dyn. Geogr. Phys. 21 (1979) 215.8 Sayles, F. L. y P. C. Mangelsdorf, “Cation-exchange characteristics of Amazon River suspended sediment and its reaction with seawater”, Geochimica et Cosmochimica Acta 41 (1979) 767. 9 Austin, S. A. y D. R. Humphreys, “The sea’s missing salt: a dilemma for evolutionists”, Proc. 2nd Internat. Conf. on Creationism, Vol. II, Creation Science Fellowship: 1991 (en prensa). Consultar la dirección en la nota 12. 10 Austin, S. A., “Evolution: the oceans say no!”, ICR Impact, núm. 8 (octubre 1973), Institute for Creation Research. Consultar la dirección en la nota 2. 11 Merril, R. T. y M. W. McElhinney, The Earth’s Magnetic Field, Londres, Academic Press: 1983, pp. 101-106. 12 Humphreys, D. R., “Reversals of the earth’s magnetic field during the Genesis flood”, Proc. 1st Internat. Conf. on Creationism (agosto 1986, Pittsburgh) Vol. II, Creation Science Fellowship:1987, pp. 113-126 (362 Ashland Ave., Pittsburgh, PA 15228). 13 Coe, R. S., M. Prévot, y P. Camps, “New evidence for extraordinarily change of the geomagnetic field during a reversal”, Nature 374 (20 de abril, 1995), pp. 687-92. 14 Humphreys, D. R., “Physical mechanism for reversals of the earth’s magnetic field during the flood”, Proc. 2nd Intern. Conf. on Creationism, Vol. II, Creation Science Fellowship: 1991 (en prensa). Ver nota 12. 15 Austin, S. A. y J. D. Morris, “Tight folds and clastic dikes as evidence for rapid deposition and deformation of two very thick stratigraphic sequences”, Proc. 1st Internat. Conf. on Creationism, Vol. II, Creation Science Fellowship: 1986, pp. 3-15 Consultar dirección en la nota 12. 16 Ibid, pp. 11-12. 17 Gentry, R. V., “Radioactive halos”, Annual Review of Nuclear Science 23 (1973) 347-362. 18 Gentry, R. V. et al, “Radiohalos in coalified wood: new evidence relating to time of uranium introduction and coalification”, Science 194 (15 de octubre, 1976) 315-318. 19 Gentry, R. V. “Radiohalos in a Radiochronological and cosmological perspective”, Science 184 (5 de abril, 1974) 62-66. 20 Gentry, R. V., Creation’s Tiny Mystery, Earth Science Associates: 1986, pp. 23-37, 51-59, 61-62 (P.O. Box 12067, Knoxville, TN 37912-0067). 21 Vardiman, L., The Age of the Earth’s Atmosphere: a study of the helium flux through the atmosphere, Institute for Creation Research: 1990 (P.O. Box 2667, El Cajon, CA, 92021). 22 Gentry, R. V. et al, “Differential helium retention in zircons: implications for nuclear waste management”, Geophys. Res. Lett. 9 (octubre 1982) 1129-1130. Véase también la nota 20, pp. 169-170. 23 Deevey, E. S., “The human population “, Scientific American 203 (septiembre 1960) 194-204.24 Marshak, A., “Exploring the mind of Ice Age man”, Nat. Geog. 147 (enero 1975) 64-89. 25 Dritt, J. O., “Man’s earliest beginnings: discrepancies in the evolutionary timetable”, Proc. 2nd Internat. Conf. on Creat., Vol. I, Creation Science Fellowship: 1990, pp. 73-78. Consultar la dirección en la nota 12.Creation Science Fellowship of New Mexico, Inc. P.O. Box 10550, Albuquerque, NM 87184, EUA Traducción: JSE “Evidencias de un mundo joven” está siendo usado con permiso de Creation Research Society (CRS) [Sociedad de Investigación de la Creación] http://www.creationresearch.org/, con copyright de 1999. Todos los derechos de este material están reservados. El material no ha de distribuirse a otros sitios en la web para extraer la información, ni publicarse en otros medios, o reflejarse a otros sitios sin el permiso por escrito de CRS. Se otorga permiso de fotocopiar localmente (fotocopiar en grandes cantidades está bien), pero no con fines de lucro; y esta obra no puede ser combinada con otras obras ni editada de ninguna forma sin el permiso expreso por escrito de CRS. Así que... por favor copia y usa este artículo por el Dr. Humphreys (de acuerdo a lo anterior) para propósitos locales, no de lucro, y educativos (es decir, fotocopiar para tus clases o seminarios está bien) pero no lo re-transmitas ni combines ni publiques ni redistribuyas de ninguna otra forma. ¡Esperamos que este artículo sea de interés y beneficio para ti!El Dr. Humphreys recientemente se jubiló como Físico en Jefe de los Laboratorios Nacionales de Sandia (EEUU). Actualmente es Profesor Asociado de Física para el Institute for Creation Research [Instituto para la Investigación de la Creación], también es miembro de la mesa directiva de la Creation Research Society, y es una figura líder en la Asociación de Ciencia de la Creación de Alburquerque.

TODAS LAS RAZAS HUMANAS PROVIENE DE ADAN

Efectivamente, no hay ser humano que provenga de otro lugar. Absolutamente toda la humanidad es descendiente directa de Adán, y posteriormente, de Noé. Por eso mismo, es un error garrafal pensar en términos de “razas” humanas. Existe una sola raza, la humana. Los diferentes colores y demás características físicas que nos distinguen a unos de otros en la Biblia no son llamados “razas”, se llaman “naciones”.
Este concepto es el actual término “etnia”, que distingue a un pueblo que comparte ciertas características físicas y costumbres, lengua y tradiciones, aunque no pueda ser definido dentro de un límite geográfico bien definido. La gran diversidad de rasgos físicos son simplemente la expresión de la variedad genética que Dios incluyó dentro de los géneros originalmente creados. Cuando Dios envió el diluvio, todos los seres humanos murieron, a excepción de Noé y su familia, por lo que todos los que actualmente poblamos la Tierra descendemos de Noé. Nuestra línea podrá provenir de Sem, Cam o Jafet, pero es definitivo que Noé es nuestro antepasado, por lo que podemos considerar a todo ser humano nuestro pariente lejano o cercano. Cada hombre que existe en este planeta (y aún los que viven en las estaciones espaciales) comparten genes con nosotros, y en algún momento de los 4000 años anteriores, sus antepasados y los nuestros fueron las mismas personas. Es claro que hay distintos colores de piel, que se generalizan en blanco, negro y amarillo… pero las variaciones dentro de cada uno son casi infinitas. ¿Cómo se dieron? Hay tres factores principales que pudieron haber causado las distinciones mayores. Uno de ellos es la herencia y la relación con el ambiente. Las leyes de la herencia filtran ciertos genes de las generaciones sucesivas, produciendo retoños con características ligeramente diferentes y menor variabilidad genética.
Hemos oído hablar de los genes dominantes y los recesivos. Estos últimos se van perdiendo poco a poco, y cada vez es menos probable que los rasgos que ellos controlan se manifiesten. Las preferencias culturales son otro factor, expresándose en gustos (al seleccionar a la pareja) y desagrados (los prejuicios). La crianza cultural de una persona determina en gran manera el tipo de persona que uno cree que es bello, y eso tiene mucho que ver con quién es elegido como pareja. Si lo han notado, las parejas tienden a tener rasgos similares. Por lo general escogemos a un esposo o esposa que se parezca a nosotros mismos. Los humanos también tienen prejuicios, que han sido causantes de guerras, genocidios, segregación forzada y aislamiento voluntario. Adolfo Hitler tenía una hostilidad irracional hacia los judíos y una marcada preferencia por la supuesta raza aria (que no existió en realidad). Hitler fue un ferviente creyente en que solamente deberían sobrevivir los más aptos (según su propio criterio), en este caso, la gente blanca, de ojos azules, rubia y alta. El era de cabello oscuro y de baja estatura. Inclusive en su pasado hubo sangre judía … pero eso no le impidió fomentar la predominancia de los arios y la destrucción de los judíos. Su programa para eliminarlos fue el detestable resultado de creer en las teorías de Darwin. Y hay muchos otros pueblos que no se mezclan “racialmente” con sus vecinos, lo cual los aísla genéticamente y ha generado la separación geográfica de pueblos con diferentes aspectos físicos. Las poblaciones pequeñas y asiladas tienden a casarse entre sí, y ese manejo repetitivo de los mismos genes elimina toda la diversidad que había en un principio en ese lugar. Esto es lo que sucede con los pobladores de islas o de valles apartados.
Es a través de estos tres mecanismos que con el transcurso del tiempo obtenemos características genéticas únicas en ciertos lugares. Y si entendemos esto, podemos darnos cuenta de que los genes que Adán y Eva tenían fueron tan ricos que contuvieron todos los colores de piel, de ojos, de cabello y demás rasgos que ahora existen. De hecho, conforme se va estudiando más profundamente el código genético humano, los científicos se han hallado con dos sorpresas: la primera es que la diferencia entre cualesquier par de seres humanos (rasgos físicos) comprende tan sólo el 0.2%, del cual sólo el 6% está relacionado con lo que se pueden considerar “características raciales” (esto es 0.012% del total).
La segunda es que comienzan a deducir que todos los seres humanos descienden de un antepasado común debido a la evidencia presentada por el cromosoma Y. Esto apunta a que el relato de Génesis acerca de la creación es verdadero. Cuando Dios creó al hombre, lo creó de tal manera que tuviera una riqueza genética extraordinaria que pudiera legar a sus descendientes. Pero además de eso, los genes de Adán y Eva no solamente eran muy ricos en información distinta para ofrecer toda una gama de posibilidades a sus hijos y generaciones sucesivas, sino que también eran perfectos, es decir, en ellos no había deterioro ni mutaciones.
Ha sido como consecuencia de la desobediencia del hombre que la herencia genética ha ido decayendo y reduciéndose. Noé todavía debe haber heredado un rico abastecimiento de genes, que transmitió a cada uno de sus hijos. Estos tres hombres, a su vez, combinaron su herencia con la de sus esposas (que debieron tener un potencial genético tan amplio como el de los varones), y he allí el origen de toda la gran diversidad de colores y formas que actualmente tenemos los seres humanos. No es difícil para mí creer esto, pues he visto dentro de mi propia familia la expresión de una multitud de rasgos diferentes que provienen de las mismas dos personas: mis abuelos maternos. Mi abuelo era alto, rubio, de ojos azules. Mi abuela es alta, también, pero morena, de cabello y ojos oscuros. Tuvieron catorce hijos: nueve varones y cinco mujeres. Entre ellos, hay un gigante de 2.05 metros, y un “chaparro” de 1.75. Hay una morena bajita de ojos verdes, y una blanca alta de cabello negro y ojos casi negros. De hecho, las cinco mujeres son totalmente diferentes entre sí. Todas tienen distinto color de cabello que va desde el rubio hasta el negro. Hay ojos cafés (desde un tono casi miel hasta prácticamente negro), verdes, grises… Entre los hombres los hay de rostro afilado y de cara redonda, de nariz recta, o larga o chata… Entre ellos hay un leve aire de familia, pero uno no se da cuenta al primer vistazo de que son hermanos, especialmente si los que se están comparando son los más disímiles entre sí. Y ni me pregunten de la siguiente generación, a la cual pertenecemos mis 50 primos y yo… ¡Y qué tal la generación de nuestros hijos! Mis dos hijas son bastante diferentes entre sí, también: La mayor es de complexión muy delgada, blanca de cabello oscuro.
La menor es de complexión más robusta, y morenita con cabello color miel. Una de seguro va a ser muy alta, la otra tal vez no rebase 1.60 metros. ¡Qué sin fin de posibilidades hay en cada pareja al juntarse sus genes! Así que no importa cómo nos veamos en el exterior, somos iguales en el interior: todos criaturas especiales de Dios, hermanos de todos los demás seres humanos. Si el mundo entendiera esto, cuántas guerras se evitarían… pero la evolución enseña que unos son más aptos, más bellos, más inteligentes y por tanto más merecedores de lo bueno que otros. Con esto se perpetúa el odio irracional hacia aquellos cuyo aspecto difiere del propio. La contribución de Darwin ha sido en detrimento de la paz y armonía entre la humanidad, ya que provee un razonamiento convincente para justificar el racismo. ¡Qué lastima que la mayoría de la gente prefiera creerle a él que a Dios!.

LA CLONACIÓN: UN PUNTO DE VISTA ÉTICO CRISTIANO


Estamos en una época de adelantos tecnológicos vertiginosos que provocan confusión respecto a su validez ética al aplicarlos a los seres humanos. Mayor todavía es la interrogante respecto a su validez ante los principios bíblicos y la voluntad de Dios. En especial, la clonación suscita este tipo de inquietud.
Los seres vivos están formados por células, y cada una de éstas tiene una serie de instrucciones genéticas completas llamadas el "genoma". Desde la primera división a partir de la concepción, el núcleo de cada célula formada en las divisiones sucesivas contiene esta información genética completa.
Dentro del desarrollo embriónico, las células se especializan, es decir, van diferenciándose para ser unas células cutáneas, otras células nerviosas, otras neuronas, y así todos los tipos de células que componen un ser viviente. Cada una ejecuta diferentes funciones, basándose en una parte determinada del código genético. Este código genético es el que le dice a cada célula qué tipo de célula es, qué le toca hacer, cómo y cuándo hacerlo... es el control maestro para la vida. Las partes del código genético que no son utilizadas por una célula especializada no desaparecen, sino que se almacenan en estado latente.
En la clonación, la información latente u oculta del núcleo de una célula especializada se activa para conseguir a partir de ella un espécimen idéntico: un clon. Esto es, un ser (planta, animal o humano), derivado de otro organismo, teniendo componentes hereditarios idénticos. Muchas veces los clones provienen de la misma célula (como en el caso de los gemelos idénticos o monozigóticos), o se originan de la célula de otro individuo.

EL PROCESO

Cuando se forma un embrión, las células están rodeadas por una capa que se llama la "zona pelúcida". Si ésta se disuelve y las células se separan antes de que inicie la especialización celular, las células individuales pueden ser clonadas, ya que contienen toda la información genética para producir un organismo completo.
Un método es que a éstas células se les quite el núcleo con su ADN y se fusione por medio de una corriente eléctrica con un óvulo que se ha vaciado de estos elementos. En el caso de Dolly, la borrega clonada por científicos escoceses, el embrión resultante se implantó en el útero de la "mamá" que parió a Dolly, donde se desarrolló como cualquier otro embrión lo hubiera hecho.
Es necesario tener una célula "madre" (del organismo del que se va a hacer la copia), un óvulo vacío (de una donadora), y una matriz preparada para recibir el embrión y llevarlo a término.
Otro método es que a cada célula ya separada se le cubra con una "zona pelúcida" artificial para que se forme un embrión que pueda ser implantado y que se geste enteramente, también en un útero.

CLONACION NATURAL

La clonación no un invento reciente, ni humano. Dios dispuso que algunos seres se reprodujeran de esta manera, como las papas que salen de los tubérculos de las papas de la cosecha anterior, y saben igual de buenas. Las fresas también se propagan por guías, que son clones de la planta progenitora, y su fruta es igual en color y sabor. Otras plantas se propagan por codos. Algunos animales también se reproducen asexualmente, como ciertos pulgones, abejas, hormigas, crustáceos y lagartijas. Esta forma de reproducción requiere solamente de mitosis, que es la división celular en la que una célula replica su ADN (ácido deoxirribonucléico: el archivo de la información genética y control de todas las actividades celulares) y produce una copia idéntica de sí misma.
En la reproducción sexual también existe la clonación natural: los gemelos idénticos son clones, ya que el óvulo fertilizado (zigoto) se divide en dos, y cada una de estas células se desarrolla por separado (por mitosis-que es el tipo especial de división celular empleado por la reproducción sexual). Son dos personas con un juego de genes totalmente idéntico. Sin embargo, aunque las dos personas se ven iguales y se parecen mucho inclusive en sus características internas como habilidades innatas, cada una tiene su propia personalidad y su propia alma.



INVESTIGACIÓN CON CELULAS MADRE

Al poder controlar el desarrollo a partir de células "madre" se podría hacer crecer casi cualquier tipo de tejido, lo cual tendría aplicaciones tremendas en el campo de la medicina. Para un diabético se podría formar un páncreas saludable que sí generara insulina. No habría problema de rechazo con un trasplante en el cual el órgano sustituto se hubiera generado a partir del original. No habría necesidad de suprimir la respuesta inmunológica del organismo porque el tejido sería totalmente compatible.
Sin embargo, habría que tener cuidado con la fuente de estas células. La manera más fácil de obtenerlas es a partir de embriones, y éstas tienen un potencial más amplio. Pero implican la destrucción del embrión. No obstante, se pueden obtener de tejidos de adultos (sangre, médula ósea, hígado), o del cordón umbilical. Si este es el caso, no hay problema moral en seguir trabajando en la investigación. Pero un embrión humano no debe ser usado con ningún propósito. No se deben usar células embrionarias primitivas.



CONSIDERACIONES ETICAS DE LA CLONACION HUMANA

La clonación de animales y plantas, especialmente cuando se trata de hacerle un bien a la naturaleza, es aplicable y no viola ningún principio ético. La manipulación genética con propósitos de erradicar enfermedades o aliviar el hambre es otra manera en que esto se realiza sin infringir los lineamientos morales.
Pero la línea no se cruza respecto al hombre. La clonación de un ser humano es éticamente inadmisible. La Biblia marca una clara distinción entre los demás seres vivientes y el ser humano. Desde el momento de la creación, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios: ningún otro miembro del reino animal fue hecho así (Gn 1:27). Nuestra vida no es solamente vida física (bios), como la de los animales, sino también vida espiritual (zoe) (Lc 16:19-31; Fil 1:23). Además, aunque al hombre se le dio dominio sobre los animales, no se le dio ese mismo dominio sobre otros humanos (Gn 1:26). Cuando al hombre se le permite alimentarse de animales, se le prohíbe tomar la vida de otro hombre (Gn 9:2-5; Ex 20:13). El único que tiene potestad sobre la vida del hombre es Dios.

Al trabajar con la clonación, necesariamente muchos embriones son sacrificados. Para producir a Dolly se hicieron múltiples intentos, 98 % de los cuales fracasaron. Una cantidad de los embriones formados no se implanta, otra cantidad muere durante la gestación o poco después de nacer. Cuando se trata de embriones humanos, el costo es demasiado alto, pues cada embrión es una persona. Eliminar embriones humanos en la experimentación es homicidio, pues se trata de seres humanos propiamente dichos, con naturaleza biológica y moral.
Los clones que sobreviven a las etapas iniciales normalmente son defectuosos. Padecen de cardiopatías o inmunodeficiencia, insuficiencias en distintos sistemas y tienden a morir prematuramente. Dolly es una borrega enferma. La clonación está muy lejos de ser una técnica perfecta, y tal vez nunca lo llegue a ser. Según Ian Wilmut, el "creador" de Dolly, sería "criminalmente irresponsable" experimentar con personas<1>. Cada intento implicaría la muerte de cientos de embriones.
Además, la manera que Dios estableció para que la humanidad se multiplicara fue a través de la familia: un padre y una madre. Por tanto, la clonación artificial de un ser humano completo sería un atentado en contra de un principio bíblicos establecido, pues no se requiere ni de padre ni de madre, menos de una familia. La procreación sólo debe de darse dentro del marco de matrimonio.

OTROS PROBLEMAS ETICOS

Si se quisiera clonar a alguien con el propósito de conseguir un órgano para trasplante, también se estaría cruzando la línea ética, pues se trataría de un bebé creado para el bien de otro, lo cual devalúa la vida humana. ¡Sería considerarla un producto industrial más!
Si se quisiera reproducir una persona que ya murió, por razones sentimentales, se crearían más problemas éticos respecto a parentescos; también menoscabaría el valor de la vida humana, y por último pero no menos importante, habría que tener en cuenta que aunque se pudiera copiar biológicamente a una persona, jamás se podría reproducir el conjunto de su características personales internas, como el intelecto, la compasión, el temperamento, la voluntad y demás atributos de la personalidad. El producto distaría mucho de satisfacer las expectativas (que tenderían a ser mucho más altas que las que se tendrían para un bebé concebido naturalmente--que es bien recibido como venga), porque no se comportaría ni reaccionaría igual al original, y por tanto, habría el riesgo de que fuera rechazado. Y si se originó en un laboratorio, ¿no sería fácil eliminarlo al dejar de desearlo? Tendríamos seres humanos "desechables". En el momento que no te guste, tíralo a la basura y consigue uno nuevo.
No se puede desarrollar tecnología que implique la muerte de embriones humanos ni la devaluación de la vida humana. Este es un caso claro en que el bien no sobrepasa al mal. Los beneficios que se pudieran conseguir no son dignos de considerarse, pues implican el asesinato o la desvalorización de la vida humana. ¿Es moral lograr algo por medios inmorales?
La clonación de plantas y animales es correcta bajo circunstancias que conduzcan al beneficio de la humanidad, pero la clonación de humanos no es permisible bajo consideraciones bíblicas. Atenta en contra de principios claros, como el carácter sagrado de la vida humana y el propósito de la procreación (que sólo debe darse en el contexto familiar). Moralmente no es aceptable.

TABERNACULO DE DIOS / TEMA:¿EN QUIEN CONFIAS?

Descargue el tabernaculo de Dios en (PDF) , donde muestra sus significados espirituales y fisicas.

http://cid-252d6ee34ef5bf78.skydrive.live.com/self.aspx/P%c3%bablico/tabernaculo.pdf


¿En quien confías?
Quiero comenzar el día de hoy con una ilustración que recibí a través del Internet hace un tiempo atrás. Había una competencia de alpinistas, y había este hombre que su único deseo en la vida era ganar esta competencia. Todos empezaron en la mañana a la misma vez, y comenzaron a escalar la faz de esta grande y helada montaña. Según fue pasando el tiempo y anocheciendo, los concursantes se detuvieron y acamparon. Pero este hombre no se detuvo, el estaba determinado a ganar la competencia. Era una noche tan oscura que no se veía la luna ni las estrellas, pero este hombre continuaba ascendiendo. De pronto el hombre resbalo y comenzó a caer. Él ya estaba casi en la cima, estaba a más de diez mil pies de altura, pero ahora estaba cayendo incontrolablemente. De repente sintió que su descenso paro abruptamente, y sintió un gran dolor alrededor de su cintura y dio con gran fuerza contra el lado de la montaña fracturando alguno de sus huesos. Después que pasaron algunos minutos y se pudo recuperar un poco entonces se dio cuenta de lo que había sucedido. Como todos sabemos los alpinistas usan cuerdas y demás para asegurarse de no caer. Esto es lo que le había detenido su caída, la cuerda que tenía amarrada a su cintura. Pero aunque no había llegado a caer por completo, este hombre ahora se encontraba en una situación grave. No solamente estaba herido, sino que ahora también estaba completamente expuesto a los elemento, en otras palabras al frío, la nieve, y el hielo que lo rodeaba. Él reconoció que aunque la caída no lo había matado no podría sobre vivir la noche. Fue en ese entonces que este hombre clamo a Dios; clamo diciendo: "Jesús ayúdame para que no muera, sé que solo tu puedes ayudarme." Unos segundos después se escucho una voz del cielo, “¿crees que te puedo salvar?” y el hombre contesto, "si Señor, se que solo tu me puedes salvar de que no muera." “¿Confías en mi?” Dijo el Señor. Nuevamente el alpinista dijo: “si Señor, confío en ti absolutamente.” El Señor le contesto, "corta la cuerda que te sostiene." Aconteció que en la mañana fue encontrado el cadáver congelado de este hombre, colgando de la cuerda sostenida desde el pico de la montaña a solo un pies de altura del piso. En el día hoy les hablare acerca de la confianza; examinémonos y preguntémonos, ¿dónde descansa verdaderamente nuestra confianza? Pasemos ahora a la Palabra de Dios.


Jeremías 17:5-10 - Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. 6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. 9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

En más de una ocasión les he dicho que tenemos que aprender a confiar en Dios; la razón principal de esto es porque nuestro bienestar depende de la confianza en Dios que tengamos. Nuestro bienestar no depende de nosotros mismos, no depende de nuestra familia o amistades, no depende de las buenas obras que hagamos. Nuestro bienestar, o mejor dicho, nuestra victoria sobre las situaciones o dificultades que se presentan en nuestras vidas depende completamente de nuestra confianza en Dios.
El problema esta en que muchos de nosotros se nos hace difícil confiar en algo que no podemos ver y tocar. Es por esta razón que el hombre confía más en si mismo, confía más en su propia habilidad, fuerza, y poder que en Dios. Pero si nos encontramos en esta situación, escuchemos lo que el Señor nos dice en el día de hoy. Aquí leemos: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. 6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.” En estos versículos encontramos palabras bien fuertes de nuestro Señor. Aquí encontramos que se nos dice que es posible vivir bajo una maldición que destruye nuestra vida. Ahora, no quiero que me mal interpreten.
La palabra NO nos esta diciendo que Dios desea maldecirnos (Isaías 55:7.)
La triste realidad del caso es que nosotros mismos traemos la maldición sobre nosotros, nuestra familia y nuestro hogar. Somos nosotros mismos porque cuando nuestra confianza no descansa en Dios, entonces nos maldecimos. Cómo les dije al inicio, tenemos que reflexionar en nuestra vida y preguntarnos, ¿en quien confió? La persona que confía en la fuerza humana se verá desilusionada; cuando dejamos de confiar en Dios nuestra fe se seca, y todos sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6.) Es triste ver que existen muchos en el pueblo de Cristo que confían más en el hombre que en Dios. Es triste ver como existen personas que no viven vidas bendecidas porque no pueden confiar en Dios. Permítanme exponerle unos ejemplos muy comunes. Una persona que no alaba a Dios con sus labios, o con sus pies, o con su boca, es una persona que no confía en Dios; es una persona que confía más en el hombre que en Dios. ¿Por qué digo esto? Digo esto porque en muchas ocasiones encontramos que las personas no alaban a Dios con sus bocas porque dicen “yo no se cantar.” Pero, ¿qué están diciendo? En realidad lo que están diciendo NO es que no saben cantar, lo que están diciendo es que tienen miedo de lo que otros puedan decir. ¿Quiere Dios que le alabes? La respuesta es si, este es el único sacrificio que Dios pide de nosotros (Hebreos 13:15.) Las personas que no confían en Dios son todas aquellas que no pasan al frente para que se ore por ellos; muchos dejan de pasar al frente porque no quieren que se valla a pensar que existe algo mal en su vida; no pasan por temor a lo que se diga. Déjenme decirles que el no confiar en Dios absolutamente no es algo que se limita a los creyentes solamente; existen numerosos lideres que también han dejado de confiar en Dios. Existen muchos lideres que confían más en el hombre que en Dios; los lideres de las iglesias que confían más en el hombre que en Dios son todos aquellos que predican para agradar el oído del hombre, y no para enseñar, redargüir, y llamar al pecador al arrepentimiento (2 Timoteo 2:24-25; 3:16; 1 Tesalonicenses 2:4.) En estos tres ejemplos vemos que el hombre confía más en el hombre que en el poder, majestad, y soberanía de Dios.

Cuando confiamos más en el hombre que en Dios, entonces llegaremos a lugares donde NO nos pertenece estar, o debemos estar. Jeremías lo dice de una manera muy especial, nos dice: “Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.” ¿Es aquí donde quieres llegar tu? ¿Es aquí donde Dios quiere que llegues? Cuando llegamos a este punto en nuestra vida, cuando nuestra fe se seca, entonces llega a nosotros la ceguera. Fíjense bien el contraste que hace Jeremías. Él nos dice: “Será como la retama en el desierto.” Pero, ¿qué es una retama? Una retama es un árbol estéril, un árbol seco en un desierto. La persona que deja de confiar en Dios vive una vida estéril; vive una vida sin frutos, no vive de la manera que Dios quiere que vivamos (Juan 15:5; Juan 15:16) Hermanos la realidad de todo es que por mucho que tratemos, por nuestras propias fuerzas nada podemos. Nunca podremos experimentar el verdadero éxito, nunca podremos experimentar la verdadera victoria si nuestra confianza está puesta en algo ajeno a Dios. Cuando confiamos más en el hombre que en Dios sepamos que siempre seremos defraudados (Jeremías 9:4.) Cuando confiamos más en el hombre que en Dios, entonces nos encontraremos en lugares de sufrimiento, nos encontraremos tal como nos dice la Palabra: “morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.” Viviremos sin poder ver las bendiciones de Dios, viviremos en la miseria, en el sufrimiento, y en el dolor. Te pregunto nuevamente, ¿quiere Dios que vivas así? La respuesta es NO (Efesios 3:19-21; Tito 3:6-7; Santiago 1:5-6.)

Dios quiere bendecirnos, Dios quiere lo mejor para nosotros (Isaías 55:8-9.) Pero para recibir la bendición, tenemos que confiar en Él (Jeremías 17:7.) La Palabra aquí nos dice: “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” Como les dije el domingo, y también les dije el martes, tenemos que buscar más de Dios. Tenemos que buscar vivir bajo la voluntad de Dios, tenemos que buscar vivir bajo la bendición de Dios. Cuando aprendemos a confiar en Dios, entonces encontraremos recursos nuevos, encontraremos soluciones a los problemas, y respuestas a nuestras preguntas. La persona que confía sólo en Dios encuentra nuevos recursos constantemente que le ayuda a vencer las dificultades según se presenten.

La Palabra nos dice: "Será como el árbol plantado junto a las aguas." ¡Qué diferencia con la vida de un arbusto en el desierto! Pensemos en esto por unos segundos, un árbol plantado junto a las aguas es un árbol que recibe su alimento constantemente. Es un árbol que echara raíces fuertes y profundas, es un árbol que tiene a su disposición el recurso para mantenerse vivo y saludable. La persona que confía en Dios siempre encontrará recursos accesibles, independientemente de las circunstancias externas. Estos recursos pertenecen a las fuentes de la vida que sólo Dios puede dar (Juan 7:37-38.) Lo mejor de todo es que este recurso es independiente de nuestro ambiente humano. Cuando llega la sequía, cuando llegan los problemas o dificultades, la corriente sigue fluyendo. La palabra nos dice: “no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” En otras palabras, la adversidad, las dificultades, o problemas que se presenten no afectaran de la manera que somos. De estos versículos aprendemos que los perores momentos de nuestra vida no nos pueden afectar si descansamos nuestra confianza en Dios. No nos pueden afectar porque dentro de nosotros hay una fuerza mucho mayor (Juan 14:23; 2 Timoteo 1:14.) Cuando confiamos en Dios sabemos que dentro de nosotros esta fluyendo el poder de Dios para protegernos y cuidarnos (Romanos 8:31.)
¿Dónde se encuentra tu corazón hoy? Cuidado que al contestar esa pregunta no te mientas a ti mismo (Santiago 1:22.) Mira como nos dice aquí la Palabra: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Tenemos que revisar bien de cerca donde se encuentra nuestro corazón hoy en día. Tenemos que examinarnos bien de cerca para ver si estamos cumpliendo con la voluntad de Dios o si estamos haciendo las cosas a nuestra manera. A fin de saber el valor real de una acción, debemos registrar cuidadosamente nuestro corazón. Muchos hombres aplauden hechos que son abominables en la presencia de Dios. Pero recordemos: “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.”
Para concluir. Preguntémonos, ¿estamos confiando en Dios o estamos confiando en nuestra propia habilidad y fuerza? ¿Estamos sujetados a una cuerda? ¿Estamos sujetados a las cosas de este mundo temiendo soltarlas? Tenemos que reconocer que en muchas ocasiones lo que creemos no concuerda con lo que nos dice la Palabra, y esta es la razón primordial por la cual muchos seguimos atados, por falta de conocimiento (Óseas 4:6.) Si queremos recibir la bendición de Dios y entrar en su reposo, entonces tenemos que confiar en Él totalmente. Tenemos que entregarle a Él nuestras preocupaciones y dolores. Tenemos que confiar completamente que Él es más que capaz de hacer la obra (Lucas 1:37; 18:27). Tenemos que aprender a caminar con el Espíritu Santo en todo momento, tenemos que aprender a confiar en Su poder. Tenemos que confiar que el Espíritu Santo nos guiara y enseñara lo que debemos hacer en toda situación (Romanos 8:14.) Dios merece nuestra confianza, Él merece nuestra confianza absoluta en toda situación. Es hora que tengamos fe absoluta; es hora de tener fe y confiar completamente en Él y sus promesas (Hebreos 10:35-36.) Cuando no tenemos una confianza absoluta en Él le desagradamos. Es hora que el pueblo de Dios agrade a Dios en todo momento. Es hora de confiar en el único que es digno de toda confianza.